
Los últimos enfrentamientos en Siria han llevado a nuevos desarrollos
que podrían eventualmente confirmar una realidad que ya es posible
percibir: la incapacidad de los rebeldes y los grupos terroristas de
establecerse como un grupo unificado o de infligir una derrota decisiva y
significativa a las tropas del gobierno. Por el contrario, las fuerzas
gubernamentales han sido capaces de alcanzar importantes logros
militares y asestar a los grupos militantes duros golpes que han llevado
a éstos a admitir que la batalla de Alepo va a ser la última y la más
importante de todas.
Vale la pena mencionar que la intensidad de las recientes batallas en
Alepo, y el caos y la destrucción que han afectado a la ciudad han
hecho que mucha gente se replantee cuál es la agenda real de los
rebeldes y sus simpatizantes.
Por otra parte, muchos grupos armados e individuos en diferentes
ciudades y aldeas sirias han comenzado a contactar con responsables
locales y jefes tribales para que actúen como mediadores con las
autoridades sirias con el fin de que éstas les otorguen garantías y
seguridades personales si entregan las armas. El estado de ánimo de la
población está cambiando también. Muchas personas han experimentado ya
qué tipo de alternativa horrible está ofreciendo la así llamada
oposición, por lo que han llegado a una especie de conclusión colectiva:
hay que abandonar la pasividad y actuar en apoyo del gobierno.
Ahora, es posible encontrar fácilmente a muchos opositores pro-sirios
que afirman que la mayoría de los combatientes en las diferentes
regiones de Siria son extranjeros, que pertenecen a varias
nacionalidades árabes y no árabes. La ayuda militar y logística
procedente del exterior sigue entrando en el territorio sirio. Sin
embargo, la moral de los rebeldes y los grupos militantes nunca ha sido
tan baja como en la actualidad. Las potencias regionales e
internacionales han perdido toda esperanza de que se produzca un cambio
de régimen. Los insurgentes locales a los que se prometió un sencillo y
rápido derrocamiento del régimen se están lamentando y culpando a su
propia ilusión y miopía por haberse implicado en esta lucha, y buscan
ahora un medio de salvación. Y por otro lado, el gobierno ha sido capaz
de implementar un plan multifacético a nivel militar y político, que
está basado en la coordinación disciplinada de los diferentes aparatos
oficiales y asegura, así, un nivel efectivo de mando y control.
¿Cuál es el resultado esperado de la actual crisis?
Teniendo en cuenta todos los acontecimientos antes mencionados, la
única solución previsible y esperada es de carácter político. En efecto,
los distintos actores regionales e internacionales que apoyan a los
grupos armados se han estrellado en la roca iraní-ruso-china, ya que
estos tres últimos países se han comprometido a hacer todo lo posible
para prevenir y resistir cualquier acción militar exterior. Ellos han
dado muchos pasos más en la intermediación, el apoyo y la facilitación
de las iniciativas políticas dirigidas a que la oposición y los
representantes del gobierno se sienten y alcancen soluciones de carácter
nacional, y no dictadas o importadas de afuera. Los esfuerzos se están
acelerando y prometen ser exitosos dada la voluntad expresada por países
como Egipto y Turquía de apoyar dicho proceso.
La crisis siria se dirige ahora hacia un punto de inflexión, y la
esperanza, después de que muchas potencias regionales intentaran
implementar sus inútiles conspiraciones, es que haya una oportunidad
para que la racionalidad actúe, ya que la única alternativa a esto sería
un mayor derramamiento de sangre y una mayor destrucción, que sólo
servirían a los objetivos e intereses de Israel y del resto de enemigos
de Siria y su pueblo.
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