Los asesinatos, la destrucción, el extremismo: el programa mínimo del
Ejército Sirio Libre (ESL) no convenció a los habitantes de Alepo...
Una fuente militar siria dijo ayer que el Ejército de Alepo se
muestra a favor de la táctica de “debilitar” a las fuerzas rebeldes para
evitar al máximo el número de víctimas civiles y la destrucción. Esto
es obviamente una estrategia que lleva más tiempo que la del martillo.
El Ejército también golpea en la retaguardia
Así que el ejército sigue “debilitando” a los insurgentes. Un
periodista de la AFP afirmó ayer que “oyó” bombardeos en el sector de
Seif al-Daula (suroeste de Alepo). El OSDH, con sede en Londres, habla
de “enfrentamientos” en este barrio y “bombardeos” en los de Sajur,
Hanano y Shaar.
La agencia SANA, al informar sobre los acontecimientos que tuvieron lugar el 14 de agosto, habla de:
-La “cacería” de los “residuos” de los grupos armados en Seif al-Daula.
-En el barrio de la Facultad de Ciencias, varios grupos han sido
aniquilados, y un ataque en contra del edificio de la Dirección General
de Tráfico ha sido rechazado con pérdidas para los rebeldes.
-En el barrio de Al Bustan (al este de Seif al-Daula), un asalto del
Ejército contra un cuartel general rebelde, instalado en la escuela de
Rahman Abdel al-Dajil, provocó nuevas pérdidas al ESL.
-En el suburbio occidental de Kafer Hamra, una columna de camiones que trató de entrar en Alepo fue destruida.
- En Attareb, cerca de la ciudad, dos vehículos con ametralladoras fueron destruidos y todos los ocupantes muertos.
-En el área de al-Bab, ubicada a unos 25 km al noreste de Alepo, y el
teatro de atrocidades recientes -una docena de oficiales militares
fueron lanzados desde la azotea de un edificio de correos- siete
blindados de la insurgencia han sido destruidos. Otra prueba de lo que
el Ejército, durante la reducción de las bolsas de la rebelión en Alepo,
no ha abandonado la retaguardia ni las inmediaciones de la ciudad,
donde sigue realizando numerosas operaciones.
Una perspectiva de Alepo
Después de estos datos militares, las impresiones de los testigos
locales. Un pariente de la colaboradora de Infosyrie, Cecilia, le envía
un e-mail todas las noches. El barrio - sin especificar - donde vive él
fue objeto en una noche reciente de un ataque rebelde, que fue rechazado
por los militares apoyados de forma efectiva por helicópteros. El día
después del fallido asalto, los rebeldes sabotearon las instalaciones
eléctricas y en dos ocasiones dispararon contra los empleados que se
encontraban en proceso de repararlas.
De lo contrario la familia de Cecilia prefiere no aventurarse fuera
de su barrio porque las calles no son seguras, pero no les falta nada.
Las tiendas y grandes almacenes continúan abastecidos normalmente. Ellos
también se refieren a la situación de normalidad de la zona vecina de
mayoría kurda de Sheij Maqsud, conjuntamente protegida por milicianos
kurdos y el Ejército. El ESL y los salafistas llevaron a cabo dos
intentos de tomar el control del distrito, pero fracasaron.
El camino del aeropuerto todavía no es seguro, por lo tanto, los
empleados se hallan en la actualidad en situación de “paro técnico”.
Algunos duermen en Alepo desde hace cuatro días. Sin embargo, los
aviones que van desde Alepo a Damasco y Latakia están completos.
Y ahora un video de la televisión siria que muestra a la población de
Alepo tomar su desgracia con paciencia a pesar de los cortes de
electricidad:
Le Figaro ofrece al fin un poco de realismo con respecto al ESL
Finalmente, después de este “informe de antecedentes” una perspectiva
política global del corresponsal de Le Figaro en Beirut. Éste escribió
estas líneas el 14 de agosto, que confirman el fracaso político, antes
incluso que el militar, de los insurgentes en Alepo:
“Los revolucionarios tienen otras limitaciones. Además de su
sorprendente falta de armas y municiones, los insurgentes no pueden
ganarse a la población. Después de entrar en los barrios de Alepo que
estaban ya ganados de antemano, como Salahuddin, Sahrur, Tariq al-Bab o
Nasaken Hanano, en su mayoría sunníes, los insurgentes nunca
consiguieron ganar para su causa al resto de la ciudad. Escépticos,
inquietos, a la expectativa, o simplemente partidarios de la ley, la
mayoría de los habitantes de Alepo no se unió a la revolución”.
Queremos fijarnos en esta afirmación sobre los barrios “ya ganados de
antemano” por los insurgentes por ser barrios sunníes, que pone de
manifiesto uno de los tópicos utilizados por los periodistas
occidentales en relación al conflicto: sunníes = rebeldes. Sin embargo,
constatamos que tres semanas después del inicio de la batalla de Alepo,
el representante del periódico francés llega a la misma conclusión que
nosotros decíamos hace tiempo: que desde el punto de vista sociológico,
político y cultural, esta gran ciudad de dos millones de habitantes era
refractaria a aceptar el extremismo de los rebeldes sirios y los
llegados del extranjero.
Por su parte, el diario norteamericano Los Angeles Times publicó
también el pasado 13 de agosto un artículo que va en la misma dirección y
lleva un título explícito: “Algunos en la oposición (siria) temen que
los insurgentes hayan calculado mal el tema de Alepo”. Básicamente, el
periódico cita a opositores en Alepo que temen que la acción del ESL
desemboque en una crisis humanitaria, con consecuencias desfavorables
para ellos. El periódico estadounidense cita a una cristiana que afirma
que muchos desplazados en Alepo con los que ella habló critican con
mucha dureza a los rebeldes.
La corresponsal del diario cita también unas declaraciones de
Abdulaziz Salameh, jefe de la brigada salafista Al Tauhid, la principal
unidad rebelde activa en Alepo, realizadas desde la ciudad de Tall
Rifat, situada a 25 kilómetros al norte de Alepo, lo cual de paso
confirma las recientes informaciones que hablaban de su “retirada” de la
ciudad. Él reconoce que la ciudad no deseaba probablemente que la
ofensiva rebelde comenzara “tan temprano”, pero añade en sentido
vengativo: “Podríamos esperar cien años y Alepo no estaría todavía
lista”.
A la luz de estas confesiones, uno puede imaginar qué destino Salameh
y sus secuaces reservaban para la población de Alepo, culpable de
tibieza revolucionaria. Afortunadamente, los extremistas no van a
controlar la ciudad. Tendrán que esperar un poco más, unos cien años por
ejemplo.
Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/





