El escenario de una guerra lanzada por Israel contra Irán y su
programa nuclear, discutido a diario por los medios de comunicación
israelíes, tendría graves repercusiones para la economía israelí, que ya
sufre una fuerte desaceleración en su crecimiento.
Entre los líderes israelíes, sólo el gobernador del Banco de Israel,
Stanley Fischer, ha hablado públicamente sobre esta cuestión al afirmar
que su institución había tomado sus disposiciones. “Un ataque contra Irán tendría consecuencias graves, pero estamos
preparados para responder a las crisis y las consecuencias de esta
iniciativa”, aseguró Fischer, sin dar más detalles. El gobernador se limitó a indicar que un conflicto seguramente provocaría un aumento en el presupuesto de la Defensa. “La responsabilidad primordial de cada país es garantizar la
seguridad de sus ciudadanos. Aunque cueste más dinero el garantizar la
seguridad del Estado, nosotros vamos a pagar el precio”, agregó.
Interrogado por AFP, un funcionario del Banco Central dijo que Israel
tenía un cómodo “colchón” de divisas extranjeras equivalente a 75.300
millones de dólares.
“Esta bonanza nos permitirá financiar nuestras importaciones sin
problemas en caso de guerra y defender el shekel (la moneda nacional)”,
dijo.
Cae la Bolsa de Tel Aviv
Analistas independientes han pintado, sin embargo, un panorama mucho
más sombrío, apuntando en particular a las caídas producidas en la Bolsa
de Tel Aviv en sus últimas sesiones. El shekel, según estos comentaristas, podría ser la “primera víctima
de una guerra que aún no ha comenzado”. La moneda de Israel ya está
dando muestras de debilidad frente al dólar y el euro.
Un portavoz de la Asociación de la Hostelería de Israel, dijo, por su
parte, que “el impacto de los rumores de la inminente guerra está
comenzando a sentirse” y esto podría estropear la temporada de 2012,
cuyo primer semestre había comenzado bajo los mejores auspicios.
El Canal 10 de la televisión, de titularidad privada, cita a expertos
militares que estiman que unos 50.000 misiles y cohetes de Irán o
Hezbolá podrían caer en la entidad sionista.
El costo de cada día de la guerra se estima en unos 1.500 millones de
shekels (370 millones de dólares) a condición, sin embargo, de que sólo
la mitad de la economía israelí quede paralizada por los ataques que
seguirían a las incursiones israelíes contra las instalaciones nucleares
iraníes. Estos gastos, sumados a las ganancias perdidas, obligarían al Tesoro a
efectuar nuevos recortes en los presupuestos públicos para aumentar el
gasto militar, mientras que el presupuesto de Defensa, que estaba
programado originalmente para ascender a 52.000 millones de shekels
(13.000 millones dólares) llegará previsiblemente a 60.000 millones de
shekels (15.000 millones de dólares) este año, incluso si no estalla el
conflicto.
El gobierno ya impuso el mes pasado un plan de austeridad, incluyendo
el aumento de un punto en el IVA que afecta sobre todo a los más
desfavorecidos. Este aumento buscaba compensar los menores ingresos
fiscales debido a una disminución del crecimiento a la mitad. El
crecimiento podría llegar a un 2,3% en 2012, frente al 4,7% en 2011,
según proyecciones del Banco Hapoalim. Los analistas temen también el proyecto de una guerra larga o sin
fin, que tendría efectos muy graves al alejar a los inversores y el
turismo de la entidad sionista, sin contar las destrucciones causadas,
entre otros efectos.
Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/







